Esto
no es sólo una escultura grandiosa que se admira del exterior
pero un laberinto fabuloso en el cual se entra, se pierde en
la transparencia de las ramas, se sube, se vuelva atrás,
se descubren, se consigue áreas de descanso, un baño
de juventud para los pequeños y los grandes. Un paseo
fuera del tiempo.
Y es gratuito. Sola una caja discreta con una raja les permite
dejar algún dinero despues de animar a Josep en su trabajo.
Y es con mucho gusto que se da para estas horas de exploración
en un sueño de Don Quijote.
Parece esta construcción totalmente improvisada pero no
es la realidad: el acceso a las más altas vueltas, la
más bonita vista sobre el conjunto y la campaña
circundante, es el resultado del camino más largo y más
complejo, de los túneles ventilados que llegan hasta el
fondo del barranco, vuelven en torno a la construcción,
que suben poco a poco los pisos, donde no se cesa de subir y
de descender escalas de ramas y de disfrutar el camino.
Según Josep, solamente una persona sobre diez llega a
este nivél; y de otros demasiados intimidados ni siquiera
se atreven a entrar allí . |
Este
parque encantado es el resultado de una larga historia sin acabar.
Porque le gustaba bañarse en el arroyo de "Can Sis
Rals", Josep hace más de 20 años arregló
progresivamente este lugar enselvado que no le pertenece, trayendo
animales, asnos, cabras, palomas... despues los construye refugios,
y otros lugares para su comida, luego construyó chozas
extraordinarias, puentes de ramas franqueando el barranco...
Discreto al principio, este lugar poco a poco fue conocido y
visitado, hasta pasar a ser un parque natural, un espacio de
libertad donde cada uno podía venir para su placer, un
día, una noche o más tiempo.
Esta empresa desinteresada y un poco ingénua no estuvo
sin problema. Si mucha gente hace un día de distensión,
desgraciadamente este parque se convirtió en un lugar
tranquilo para los que Josep, que no vivía in situ y trabajaba
durante el día, nombraba las tribus de "passotes",
pastilleros ", "porreros", "maquineros",
"rapats", "ruteros", "bacaleros"
aficionados de sexo, droga y rock' n roll; no dudaban en romper
construcciones para hacer fuego, a llevar lo que les agradaba,
robar animales y dispersar a otros, atraído a la Guardia
Civil y a la animosidad de la gente del pueblo hacia él
que llamaban "Tarzan d'Argelaguer".
Tras muchas denuncias y complicaciones, Josep enterró
sus ilusiones y se resignó en desmontar y quemar los elementos
de este parque.
Pero no totalmente, conservando la única choza más
voluminosa y más alta que el árbol que la lleva,
y a partir de la cual creó este laberinto volviendo a
utilisar la sierra, el martillo y las tenazas.
En el camino a Francia por el Perthus, a Figueras tornar hacia
el Oeste la dirección de Olot sobre unos treinta kilometros,
impossible de no ver esta construcción, está al
lado de la carretera. Se podría clasificar en el patrimonio
mundial de la construcción humana - si existía.
Es de temer que un pretexto administrativo, securitario u otro,
venga a prohibir la visita interior de este lugar fantástico
y generoso. Entonces no esperaen demasiado. |
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