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Porque eran propicios a la agricultura y en
consecuencia a la vida, los soulanes, o vertientes soleados de
las montañas, mucho siempre se poblaron en nuestros países
de clima moderado - pero enfriado por la altitud -
Con sus macizos delante de la cadena principal, numerosas zonas
de los Pirineos poseen amplitudes bien expuestas que el hombre
ha occupado desde la antigüedad. praticando agricultura
y ganadería.
Aquí estas poblaciones han contruido pueblos densos prolongados
en altitud por una profusión de edificios necesarios para
la práctica de su economía agropastoral: ocupar
el territorio con las manadas en los prados de altitud, albergarlos
en establos y colocar a veces el pastor cuando la distancia al
pueblo era demasiado grande.
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Una granja en soulane, ante las montañas que señalan
al Sur la frontera con España |
Después del fuerte éxodo rural
del siglo XX, esta abundancia de edificios olvidados, el clima
agradable de estas cuestas Meridionales y la naturaleza generosa
favorecieron la instalación de nuevos habitantes.
Si pudieron comprar una casa, un granero, una ruina, restaurarla,
aumentarlo o remontarla, en otras situaciones tienen de construir
su nido con su determinación y entusiasman, y los materiales
de proximidad. Distintos casas y refugios como este modelo a
la vez precario y elaborado que se puede encontrar en estas vertientes.
Con un diferente método de vida, una agricultura y una
ganadería más limitada, algunos animales y jardines
- bio obviamente -, estos neorurales, numeroso en ciertas regiones,
participan activamente en la vida de la montaña y garantizan
la continuidad de su asentamiento.
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